Asegura que, pese a los rigores que ha impuesto la crisis, su programa electoral está cumplido en un 80% a un año de que acabe su mandato. Y en esta recta final, el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, advierte que los ingresos del Ayuntamiento de Ávila siguen en caída libre, lo que obligará a suprimir servicios y a reducir plantilla para subsistir en lo que califica como «economía de guerra».
Falta un año para que termine una legislatura marcada por la escasez de ingresos, ¿qué aspira a conseguir en este año que queda?
Aspiro a intentar cumplir al máximo el programa electoral. A pesar de las enormes dificultades que hemos tenido en esta legislatura, incluso desconocidas, vamos a tener la satisfacción de poder presentarnos ante los abulenses con un nivel de programa cumplido muy alto. Gracias a la búsqueda de otras fuentes de financiación, hemos podido sacar el programa adelante y lo que quiero para este último año es hacer un esfuerzo si cabe todavía mayor para intentar seguir impulsando nuestros proyectos.
A estas alturas, ¿qué porcentaje del programa está cumplido?
En torno al 80%. Bien es verdad que faltan proyectos muy grandes que van a tener que pasar al listado que haya que comprometer para la siguiente legislatura. También hay cosas que yo espero que arranquen este año y tengan continuidad en años sucesivos porque son proyectos de gran envergadura.
¿Por ejemplo?
La estación de autobuses, que espero que arranque pronto. También tiene que arrancar necesariamente la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), que requiere una inversión fortísima de 21 millones de euros, que no sólo traerá la EDAR, sino otras infraestructuras de reciclado y recogida de agua, que beneficien el sistema, que ahora es deficiente. Junto a estos proyectos hay otros que, dada la situación económica, van a tener que esperar, pero que yo no renuncio a hacerlos. También comprometí aparcamientos, pero los que corresponden a la iniciativa privada, dada la situación económica, tendrán que esperar a momentos más fáciles.
¿Hasta qué punto los proyectos incluidos en las dos ediciones del Plan E han contribuido a cumplir su programa electoral?
Sería absurdo no aprovechar cualquier tipo de financiación para cumplir con los compromisos que he adquirido con los ciudadanos, por eso nosotros hemos aplicado esos fondos a cumplir el programa. No entiendo que la portavoz del Grupo Socialista lo critique, debía estar satisfecha, sobre todo porque nadie pregunta de dónde viene la financiación cuando hacemos un proyecto porque no importa de dónde provenga el dinero, lo importante es que se materialice el proyecto. Por eso los Planes E los hemos destinado a impulsar proyectos que teníamos en nuestro programa y lo hemos hecho en toda la medida, aunque también hemos dedicado fondos a paliar necesidades que han ido surgiendo.
¿Para qué dan los ingresos que tiene el Ayuntamiento?
En este momento, para poco más que sobrevivir, y no del todo bien. Y vamos a ver, porque los ingresos aún siguen en caída libre. Algún alcalde ha calificado este momento como economía de guerra y yo también lo creo porque significa que hay que tomar decisiones duras para poder sobrevivir. Estamos en un momento de especial dificultad en el que todos tenemos que implicarnos al 100% para intentar sacar adelante este Ayuntamiento, que en definitiva es la ciudad de Ávila. Hasta ahora hemos hecho las cosas muy bien tratando de anticiparnos: renegociando contratos a la baja, limando gastos de donde podíamos, incluso de donde no, pero es que la situación sigue agravándose. Y esa es la inconsciencia del presidente del Gobierno, que todavía no se ha dado cuenta del agujero en el que estamos metidos. Seguimos cayendo hacia abajo, cayendo en ingresos y, pese a que hemos aminorado los gastos, llegamos a un punto en que no se puede recortar más. A pesar de que nuestros ingresos están en caída libre, las ocurrencias del Gobierno de España son para poner más dificultades a los ayuntamientos, así que no sé hasta dónde vamos a llegar, pero creo que nos va a tocar tomar decisiones duras, incluso llegar a eliminar algunos servicios que venimos prestando. Por supuesto, no servicios esenciales ni obligatorios, pero sí otros que complementaban una acción que el ciudadano quiere, pero que no vamos a poder prestar.
¿Se refiere a servicios que el Ayuntamiento de Ávila prestaba hasta ahora a pesar de no tener competencias?
Evidentemente.
¿Nos puede citar alguno?
Por cautela, más que poner ejemplos, prefiero decirles que habrá que aminorar el diapasón del Ayuntamiento. En unos años hemos tenido una actividad frenética en cultura, deportes, inversiones, hoy, sin embargo, la situación ya exige restringir aún más porque el presupuesto no da de sí.
¿Para cuándo esa supresión de servicios?
Hasta ahora hemos hecho muchas cosas: apagar luces, renegociar contratos con todas las concesionarias, pero es que esas medidas no son suficientes porque los ingresos siguen en caída libre. Les pondré un ejemplo: veníamos de una presupuestación en licencias de obra e impuestos sobre construcción en torno a cinco millones de euros, para este año presupuestamos 1,9 millones, que ya supone una caída importante, pero es que a fecha de hoy sólo llevamos recaudados en torno a 200.000 euros por esos conceptos. Si extrapolamos este dato, a final de año habremos recaudado en ese concepto en torno a 500.000 euros, 800.000 euros en el mejor de los casos. Pero eso significa que estaremos al 50% de lo que presupuestamos, es decir, se nos va generando un agujero. Si a esto le sumamos que la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España están recortando las ayudas al Ayuntamiento, el resultado es una situación muy delicada que nos va a obligar a tomar decisiones duras que nadie quiere, pero que por responsabilidad hay que tomar.
A esta situación hay que sumar la prohibición de pedir créditos a partir del próximo año. ¿Qué va a suponer para este Ayuntamiento?
A nosotros la prohibición nos afecta poco porque este año no teníamos intención de pedir créditos. El Ayuntamiento de Ávila tenía un endeudamiento razonablemente alto porque aún tenemos un colchón de unos 9 millones de euros, pero lo que no quiero es dejar esta ciudad vendida para los próximos 25 años. Por tanto, tenemos que ser responsables. Lo cierto es que un recurso que siempre tenían los ayuntamientos en momentos de necesidad también se corta. Ésto es lo que nos ayuda el Gobierno de España, que cada vez que legisla es para darle una patada en las espinillas a los ayuntamientos.
Dice que la falta de ingresos obliga al Ayuntamiento a tomar medidas duras. ¿Las nóminas de los funcionarios municipales están garantizadas?
Antes de quitarle una nómina a un empleado municipal haría otras muchas cosas. Me quita el sueño saber que el día 28 tengo que pagar las nóminas porque es una cantidad muy elevada y eso nos obliga a ser muy responsables a la hora de priorizar y les aseguro que nuestra prioridad absoluta es que los trabajadores del Ayuntamiento cobren.
¿Se barajan recortes de plantilla por dónde se pueda?
Hemos congelado la oferta pública de empleo público, en los últimos dos años sólo hemos sustituido algún puesto de estricta necesidad y, lógicamente, vamos a ser muy estrictos en el cumplimiento de los contratos. Evidentemente, iremos prescindiendo de personas a las que les vaya cumpliendo el contrato, siempre que se pueda, porque cada euro ahorrado es importante.
Se ha referido antes al tema de los aparcamientos. Hoy, ¿el proyecto que tiene más visos de salir adelante es el proyectado junto al lienzo norte de la Muralla?
A priori, sí. Tiene visos de salir adelante, pero estamos a expensas de que nos conteste la Unesco a un proyecto inocuo para el patrimonio y magnífico para solventar un problema de esta ciudad como el aparcamiento. Además, está el aparcamiento de la estación de autobuses, que son 70 plazas , y saldrá pronto adelante. El proyectado en Las Gordillas, impulsado por la iniciativa privada, está más parado. Y estamos a punto de comercializar las 82 plazas del aparcamiento de residentes de Renfe. Yo no renuncio a seguir trabajando en esta línea porque, aunque con muchas dificultades, es un objetivo cubrir el aparcamiento para facilitar la movilidad en esta ciudad.
¿Qué opina del primer año de vida del Lienzo Norte?
Ni en mis mejores sueños pensé que tendríamos un éxito tan rotundo como el que hemos tenido en este primer año: de aceptación, de público, de actividad y, por supuesto, económico. Todos pensábamos que el Ayuntamiento tendría que arrimar mucho más dinero para hacer viable el Lienzo Norte, pero con la aportación prevista de 300.000 euros ha sido suficiente. Por tanto, muy satisfecho en lo económico, pero mucho más en lo social porque se ha convertido en el centro de la ciudad y nos ha permitido ser ciudadanos de primera en materia cultural.
¿Cómo valora las últimas declaraciones del ministro de Fomento en torno al AVE?
Muy negativamente. Pero esto es a lo que nos tiene acostumbrados el Gobierno de España. Cada vez que hay un gobierno socialista en Madrid, Ávila desaparece del mapa. Contestando a su pregunta, el ministro de Fomento vino a hacer un anuncio que no era más que humo y ya ni siquiera es eso, no tenemos ni tren ni humo. Una vez más, es un castigo a esta tierra y a sus vecinos.
Tampoco parece haber visos de las altas prestaciones ...
No hay visos de nada: ni red convencional, ni AVE, ni nada. En estos tres años de legislatura, a pesar de las dificultades, hemos tenido poca colaboración de la oposición y, aún así, hemos sacado proyectos muy serios: el Palacio de Congresos, la mejora de la movilidad, instalaciones deportivas, Palacio de los Verdugo, centro de raquetas, la minicentral, los puentes sobre el río Chico, las políticas sociales, ... Todo ha exigido un gran esfuerzo, pero nos podemos presentar con la cabeza bien alta ante los abulenses a pesar de tener en el Gobierno de España a un absoluto insolvente que nos ha puesto muchas trabas. Y es que este tiempo lo han desaprovechado para hacer infraestructuras comprometidas como el Museo del Prado, el tramo Ávila-Maqueda de la A-40, las comunicaciones ferroviarias, ... Si estas infraestructuras hubieran venido, se hubieran sumado a lo que nosotros hemos hecho y ahora tendríamos una ciudad muy diferente. Bien es verdad que hay otros proyectos pendientes, como la estación de autobuses, que lleva un retraso ya injustificable; el proyecto de la EDAR; el Palacio Caprotti; la ribera del Adaja; el Pepcha; ... Yo espero que en el año que queda de legislatura, si no están terminados porque son de envergadura, sí al menos los pongamos en marcha.
Hay otros proyectos parados, como los hornos postmedievales.
Aquí, a cada uno lo suyo y ese proyecto no es municipal. Es un proyecto de la Junta que nos comprometimos a recibir cuando estuviera terminado y mientras no esté terminado, no lo vamos a recibir.
¿Y las tenerías?
Está aún peor, porque no han hecho nada. Hubo una idea y ahí sigue, no se ha movido nada por parte de la Junta, a la que reivindicamos que actúe, tanto en los hornos como en las tenerías.
¿Qué problema hay con la Dirección General de Patrimonio, porque con el Pepcha también hubo discrepancias?
No hay problemas. Yo supongo que Patrimonio tampoco tendrá dinero, allá ellos con sus prioridades. Pero en el Pepcha está trabajándose a fondo y ahora está contrastándose el borrador con los intereses de esta ciudad. Cuando haya un texto definitivo, lo someteremos a los órganos del Ayuntamiento para someterlo a la opinión pública. Yo creo y espero que antes de verano podamos tener una aprobación inicial del Pepcha.
¿Sigue creyendo que el Prado abulense saldrá adelante?
Quiero seguir pensando que, a pesar de la ministra, saldrá adelante, aunque el retraso es injustificable, amparándose ya en ridiculeces porque si una empresa se va, como ocurrió, se busca cuál quedó la segunda en el concurso para que le sustituya. Eso sucede todos los días en las administraciones y es legal y habitual. Que no nos cuente ninguna milonga. Pese a todo, ese proyecto saldrá y marcará un antes y un después en esta ciudad, por eso es tan importante.
Va tocando pensar en las elecciones municipales, ¿se presentará a la reelección?
No lo sé. Con la que está cayendo no es momento de pensar en eso, bien es verdad que el escenario está más cerca y a la vuelta del verano todo será en clave electoral. En otoño habrá que tomar decisiones e irán en función de lo que yo hable con el partido y lo que decidamos que sea mejor para Ávila.
«Ávila desaprovechó la ocasión por no tener suelo industrial; eso no puede repetirse»
¿Es necesario seguir ampliando suelo urbano con el nuevo PGOU cuando hay suelo disponible del actual plan y, además, hay miles de viviendas construidas vacías?
Seríamos muy alicortos si estuviéramos pensando en hacer un PGOU a cinco años. En primer lugar, me comprometí con los ciudadanos en el programa electoral a hacer uno nuevo porque el anterior está cumplido. Es cierto que faltan por construir muchas viviendas en suelo libre, pero en absoluto tantas como dice la oposición, que baraja números escandalosos que no son ciertos. Volviendo a la pregunta, tenemos que hacer un PGOU para una ciudad a 25 años , pero no será un PGOU expansivo. La prueba es que el avance contiene sólo 13 planes parciales, cuando en el anterior plan había 40. Y, además, contiene algo importante: suelo que se va a destinar a las grandes infraestructuras del futuro, desde una ronda sur hasta una estación de AVE, suelo para un nuevo hospital, para un nuevo polígono industrial, etc. Aunque alguno ahora critique que se proyecte un nuevo polígono en el entorno de la carretera de Salamanca, eso es lo que están haciendo otras ciudades porque se ha llegado a la conclusión de evitar construir macro polígonos porque son muy difíciles de gobernar. Ya Vicolozano, cuando se materialice la ampliación, va a ser un polígono excesivamente grande, con casi 3 millones de metros cuadrados. En contra de algunas voces, se va a planificar suelo industrial en otro sitio para que no nos ocurra lo que sucedió en su momento, cuando hubo numerosas empresas interesadas en asentarse aquí y desaprovechamos aquella ocasión por no tener suelo disponible. No quiero que eso vuelva a ocurrir en mi ciudad.
Es cierto que hay una situación de parálisis en un sector tan importante como la construcción, pero eso no quita que nosotros pensemos a 25 años. Y no quiero que le pase a Ávila lo que a algunas ciudades de nuestro entorno: que han estado paralizadas en los mejores tiempos porque no tenían un Plan General de Ordenación Urbana en marcha. Tampoco quiero que vuelva a suceder en Ávila lo que pasó 1998, cuando no había ni un metro de suelo disponible para construir. Y para evitar eso tengo que prever la ciudad de los próximos 25 años. Yo tengo que mirar por las 62.000 personas que viven en esta ciudad y no quiero repetir lo del año 1998, y eso significa también que el PGOU nuevo recoja las necesidades de infraestructuras de la ciudad del futuro, quizá no son necesidades de hoy, pero sí de dentro de 20 años. Estamos pensando en una ciudad de 100.000 habitantes aunque ahora no los tenga, y una ciudad con esa población tendrá unas necesidades que no son las mismas que tenemos ahora, pero hay que preverlas.
¿Cuáles son los siguientes pasos en la tramitación del nuevo PGOU?
Ahora, la empresa redactora del PGOU está en fase de responder a las más de 200 alegaciones recibidas al avance del PGOU; se estimarán o desestimarán las alegaciones que corresponda por parte de los organismos municipales y será entonces cuando se realice una aprobación inicial. Eso será en torno al otoño de este año. Pero esa aprobación inicial habrá que someterla también a información pública y, mientras, tienen que llegar estudios de todo tipo: impacto ambiental, carreteras, etc. Son estudios que hay que ir sumando al texto para que conformen un corpus jurídico que atienda todo esto. Y una vez que se someta a información pública en torno a diciembre o enero, se abrirá otro plazo de alegaciones para que la gente pueda opinar y esas alegaciones serán de nuevo estudiadas y contestadas. La idea es que la aprobación provisional del PGOU se produzca a finales de 2011 o principios de 2012. La idea es que sea en la primavera de 2012 cuando concluya la tramitación en Ávila y lo mandemos a Valladolid, de manera que a lo largo de ese año lo vean allí y lo den el visto bueno definitivo. Podemos tener el PGOU vigente a finales de 2012 aproximadamente. Pero no tengo ninguna prisa porque con el PGOU de 1998 hubo que correr mucho, pero ahora no, esa es la ventaja de hacer las cosas con tiempo.
¿Hasta qué punto la paralización de las obras de la ampliación está lastrando el crecimiento industrial de Ávila?
Hasta el punto de no haber tenido el suelo cuando lo debíamos haber tenido, porque si hubiera sido así, en este momento habría un montón de empresas instaladas aquí. Evidentemente, el retraso ha perjudicado mucho la implantación de esas empresas, que todavía están ahí, pero no sé si con el mismo ánimo, dada la situación que están atravesando en este momento. Creo que hay que ser realistas y lo que tenemos es una nueva empresa constructora que tiene que impulsar las obras de nuevo para que tengamos el polígono terminado, al menos la parte pública, que será en torno a medio millón de metros cuadrados y entonces podrán implantarse las empresas que tengan posibilidades, que no son muchas.
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