La amenaza de lluvia durante toda la mañana no impidió ayer que la Cofradía de Las Vacas celebrara la festividad de su Virgen, con todo lo que ello conlleva. Tras despertar con los sones de la diana floreada, las gentes del popular barrio abulense se fueron congregando en la ermita para celebrar una misa y posteriormente salir en procesión con la imagen de Nuestra Señora de Las Vacas, portada por los mozos de la peña.
En torno a las nueve de la mañana partió la Virgen de la plazuela de Las Vacas, pasando por el tradicional arco de flores, para iniciar su recorrido de todos los años por la ciudad, con alrededor de una veintena de paradas en templos y conventos de la ciudad, que a su paso hacían repicar las campanas.
Fue de las 12,00 horas cuando la comitiva llegó al Convento de la Encarnación donde pudieron reponer fuerzas con un buen hornazo, empanadas y vino, al tiempo que bailaban con la música de la Agrupación de Navalperal de Pinares y los Jóvenes Dulzaineros. Tras esta breve parada, continuaron con el recorrido que les llevó hasta las iglesias de San Martín y de Nuestra Señora de la Cabeza, en las cuales cantaron y veneraron a la Virgen.
Pero aún quedaba lo mejor, pues ya frente al lienzo norte, los mozos casaderos portaron la imagen y comenzaron el tradicional baile al son del pasodoble 'Gato Montés', mientras sus amigos les animaban cantando y gritando vivas a Nuestra Señora de Las Vacas. Y así hasta la glorieta que rinde homenaje a esta Virgen, junto al puente Adaja.
Tras el esfuerzo, uno de los mozos que bailaron a la Virgen, Óscar Rivero, que se casa el año próximo y que portaba la imagen por tercer y último año, se mostraba tremendamente emocionado. «Esto no se puede expresar con palabras», comentaba, al tiempo que reconocía que estaba cansado, pero que «el ánimo de todos y la emoción hacen que no sientas ningún dolor».
Tras el emotivo baile, la procesión reanudó su marcha por la calle Vallespín en dirección hacia la iglesia de San Juan, ya acompañados por las primeras gotas de lluvia.
La imagen de Nuestra Señora de las Vacas permaneció en la iglesia situada junto al Mercado Chico hasta por la tarde, cuando regresó a su ermita, donde se celebró la subasta de banzos y regalos.