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26 de mayo de 2018
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Los Secretos de la Catedral

Gog y Magog, los custodios del templo

Marta Martín Gil - domingo, 25 de abril de 2010
Dos salvajes mitad bestias mitad hombres, labrados en granitos en la puerta occidental de la Catedral de Ávila, recuerdan al visitante que se acerca al templo que entra en un lugar sagrado y espiritual

EL aspecto feroz de las dos bestias que custodian las puertas de la Catedral de El Salvador intimida al visitante. Porque nada tiene que ver la fachada occidental del primer templo abulense con otras más amables repartidas por España, en las que abundan, por ejemplo, ángeles o apóstoles.

Así, la entrada principal de la Catedral de Ávila llama la atención por el protagonismo indiscutible de ellos, de los salvajes conocidos como Gog y Magog que, labrados en granito sobre las jambas de la puerta occidental del templo, cumplen su función: recordar a aquellos que acuden a la seo que van a entrar a un lugar sagrado, por lo que desde el mismo momento en el que crucen sus puertas deberán actuar de forma respetuosa y educada. «Estos salvajes realizan la función de guardar, proteger y custodiar el templo, lugar sagrado», comienza a explicar el administrador de la Catedral, Vicente Aparicio González, que apunta a que ambas bestias representan simbólicamente «una invitación a todos sus visitantes a desprenderse de la "corteza natural", de la bestialidad, del instinto de destrucción; a dejar las actitudes de engaño, de brusquedad, de peleas y rapiña, cambiándolas por actitudes de respeto, tolerancia y cuidado antes de traspasar el umbral del templo»

¿Y por qué ha de actuar así el visitante? «Porque de lo contrario recibirán su merecido, se someterán al cachiporro», verbaliza Aparicio los que podrían ser los pensamientos de estos dos ilustres y centenarios vecinos de Ávila.

LO BESTIAL Y LO HUMANO. «Hombres, en fin, en los límites entre lo bestial y lo humano, cuyo aspecto denota su primitivismo y su apartamiento del mundo social y de sus pautas morales». Así sigue hablando de ellos Aparicio, que menciona también la «expresión fuerte de tosquedad en el vigor muscular de sus cuerpos; en los rasgos fieros y deformes de sus rostros; en la vestimenta silvestre de hojas de árboles con los que se cubren; en los escudos, uno circular y otro alveolado en ángulo sosteniéndolos con su mano izquierda junto al pecho y en la mano derecha blandiendo una maza en tono amenazante».

La presencia de Gog y Magog en el pórtico de la Catedral («un hecho único, insólito y extraño») copa las miradas que se posan en el pórtico de la Catedral. Un pórtico que, según Aparicio, «no es el original diseñado y realizado por Juan Guas en el año 1471». «Las jambas de las puertas carecen de imágenes cristianas y en su lugar, sorprendentemente, se han colocado dos hombres salvajes», describe la entrada. «El tímpano, muy pequeño a causa de la elevación de un arco de medio punto, que evita el parte luz», continúa Aparicio, «ofrece un medallón con la imagen de San Segundo y algunas molduras geométricas que tratan de suplir la pobreza de los materiales empleados, coronando esta planta dos relieves representando a San Pedro y a San Pablo con sus símbolos tradicionales. En el frontón se presenta un conjunto ornamental barroco de estética plateresca, realizado en el año 1779 por el arquitecto Ceferino Enríquez de la Serna; aparecen esculpidas en piedra blanca los santos más significativos del santoral abulense con la figura del Salvador en el medio del retablo y rematándolo todo la imagen del arcángel San Miguel, protector de la Catedral.

¿Y por qué se les llama Gog y Magog? El "bautismo" de las dos bestias puede atribuírsele al que fuera director de Diario de Ávila, Juan Grande Martín, que en su obra Ávila, emoción de la ciudad. 1972, y citando a un profesor neoyorquino les asigna estos nombres bíblicos, extraídos de los capítulos 38 y 39 del Libro de Ezequiel. «Con estos nombres los conocí yo cuando, en compañía de mi madre, visitaba la catedral en los años 50 del pasado siglo», recuerda con cariño el ahora administrador del templo.

¿QUIÉN FUE EL AUTOR? ¿Y quién es el autor de estas dos figuras y cual fue el tiempo de su colocación?, se pregunta también el estudioso de la Catedral. «Muchas personas, al explicar esta portada, atribuyen la autoría de los salvajes al maestro de obras Juan Guas y su tiempo el año 1471», comienza a responderse él mismo. «Efectivamente, Juan Guas realizó la primera portada en este lugar y en esta fecha, pero ni su estilo arquitectónico ni su formación avalan su autoría, como así lo ha defendido José María de Azcárate. En consecuencia defiendo que su autor es desconocido y el tiempo de su colocación parece que es en los últimos años del siglo XV o en los primeros del XVI», argumenta Aparicio su teoría.

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