Las licencias ambientales concedidas por los departamentos de Medio Ambiente de los ayuntamientos se consideran legalmente licencias de apertura y, como tales, son indispensables para determinados negocios que puedan afectar a cualquier clase de contaminación, incluida la acústica, como son los casos de negocios de hostelería con música ambiente. El aspecto sanitario en este tipo de negocios también se recoge en la ley de Prevención Ambiental de Castilla y León al exigirse igualmente la licencia ambiental en todos los establecimientos de hostelería que tengan más de 200 metros cuadrados.
Por lo que respecta a Ávila, en dos meses y medio que llevamos de 2010 las cuatro licencias ambientales solicitadas van dirigidas a la apertura de un bazar, un comercio al por mayor de hostelería en el polígono de Vicolozano y carnicerías. En otras localidades se ha solicitado la licencia de bar en dos ocasiones, pero suele ser la intención de abrir explotaciones ganaderas la que genera más solicitudes de este tipo. De ellas, las que afectan al ganado vacuno, ovino, caprino y caballar, pero también para abrir núcleos zoólogicos, como en La Serrada, núcleos caninos con un número determinado de estos animales, como son las residencias de acogida temporal, además de talleres mecánicos, naves y almacenes agrícolas, y clínicas veterinarias.
Alguna de las licencias solicitadas por particulares son con la intención de montar queserías, platos preparados artesanales, tiendas de electrodomésticos, antenas de telecomunicación o placas solares fotovoltaicas.
Localidades abulenses. Apenas empresarios y comerciantes de una veintena de localidades de la provincia de Ávila han solicitado durante el presente año licencia ambiental a los respectivos ayuntamientos para apertura de negocios. Además de las cuatro solicitudes de Ávila, que suponen la mitad del año pasado por estas mismas fechas, destacan otras como Sotillo de la Adrada, donde se pretendía así abrir una asesoría, una carnicería y un comercio minorista; mientras en El Barraco se solicitaron licencias clínica veterinaria y para explotaciones ganaderas, una de ellas caprina, ganado que tanto abunda en su municipio, al igual que en Candeleda.
Solicitudes de Las Navas del Marqués tenían como objetivo abrir una explotación de vacuno, pero también un establecimiento de golosinas. En el Barco de Ávila, los negocios eran de platos preparados, y en Cassxavieja un bar, que sólo són algunos de los cincuenta ejemplos posibles.