El director general de Industria, el abulense Jesús Candil, quiso lanzar un mensaje de «serenidad», al tiempo de que efectuó una llamada a «la colaboración y la cooperación» entre todos los agentes implicados para «recuperar la ilusión y la confianza colectiva» con el objetivo de salir de la crisis en la que España está inmersa. De esta forma concluyó Candil su intervención en "Los desayunos de la Cámara" antes de someterse a las preguntas de los asistentes, resaltando la necesidad de que se llegue a un acuerdo y apostillando que «la mejor política industrial es la del sentido común».
Candil explicó durante su conferencia las distintas medidas que ha puesto en marcha el Ministerio de Industria para hacer frente «a la peor crisis económica que ha experimentado la economía mundial», y aseguró que el conjunto de medidas que diseñadas por el Gobierno español, en cooperación con otros gobiernos, especialmente de la Unión Europea, han tenido un doble objetivo: en primer lugar, «compensar la caída de la demanda, protegiendo a los más castigados y tratando de reestablecer el clima de confianza necesario» y, en segundo término, «sentar las bases de un nuevo modelo de crecimiento basado en la productividad, el desarrollo tecnológico, el empleo de calidad y el respeto al medio ambiente».
El director general de Industria recalcó que este cambio del modelo productivo, que busca acabar con los «desequilibrios» que se han originado, «debe pasar necesariamente por incrementar el peso del sector industrial en el conjunto de la economía» española, que representa en estos momentos el 15% del PIB con 3 millones de empleos, ya que, según Candil, «es la industria donde se genera los incrementos de productividad que posteriormente se difunden al resto de la economía». Candil anunció que para 2010 se espera que se modere la caída que experimentó el sector en 2009, donde la producción industrial cayó un 16% tanto por el parón de la demanda interna como por la caída de las exportaciones.
Posteriormente, Candil pasó a desgranar las distintas medidas de política industrial que se han puesto en marcha, abundando en las políticas de reindustrialización, así como en las sectoriales, especialmente las destinadas al sector de la automoción, del aeronáutico y de los astilleros, líneas que han buscado mejorar la competitividad y salvaguardar el mayor número de puestos de trabajo.