El Centro de Congresos y Exposiciones Lienzo Norte volvió a vivir ayer una de esas noches grandes a las que tan bien nos acostumbró a finales del pasado año, velada para el recuerdo que llegó en esta ocasión de la mano de la magnífica interpretación que de la obra La traviata, de Guiseppe Verdi, realizó la Ópera Estatal Rusa de Rostov.
Muchas cosas buenas puso sobre el escenario ese magnífico equipo, como las voces de sus protagonistas, la escenografía y los movimientos sobre las tablas; otras muy buenas, como la música de la orquesta (¡qué maravilla disfrutar de una orquesta de mucho nivel y no tener que conformarse con música "enlatada"!), los coros o la concepción estética de la obra; y una excepcional: la espectacular y hermosa voz de la soprano que interpretó el papel de Violetta, la protagonista de la ópera, que demostró unas capacidades magníficas para el "bel canto", por dominio, su modulación y enorme poderío.
Tanta suma de valores consiguió que el público, que llenó la mitad del aforo, fuese dejándose llevar por la magia del espectáculo desde el principio, disfrutando no sólo del doble valor de un arte que suma dos (la música y la escena), sino también de la profunda emoción que emanaba del desarrollo de la obra, especialmente cuando la brillante soprano se dejaba llevar por su torrente de voz, arrastrando inevitablemente con él la emoción de todos los presentes.
Fueron dos horas y media de un espectáculo de enorme calidad que se pasaron con mucha gloria y nada de pena y que el público supo valorar y agradecer. Cuando terminó la función los aplausos sonaron generosamente para todos y cada uno de los protagonistas… especialmente para la angelical voz de la malparada Violetta, que a todos dejó con ganas de haberla escuchado mucho más tiempo.
No hay muchas oportunidades de contemplar un espectáculo en Ávila como el que anoche presentó en el Lienzo Norte la Ópera Estatal Rusa de Rostov. Por este motivo el público abulense también disfrutó más de la representación.