Estado actual de la ‘trasera’ de la iglesia, ya sin la valla que impedía el ‘botellón’.
Los andamios han desaparecido de la iglesia románica más antigua de Ávila, la de San Andrés, que muestra una cara mucho más saludable después de la rehabilitación global acometida en ella. La duración de la obra, que se ha prolongado durante casi un año y medio, revela el profundo alcance de una restauración tan necesaria como urgente. No en vano, el deterioro del templo era tal que la piedra llevaba años deshaciéndose, acuciada por los devastadores efectos de la humedad y del paso del tiempo sobre un edificio levantado en el siglo XII.
La ingente tarea de rehabilitación llevada a cabo allí ya ha concluido, según apuntan desde de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, organismo formado por las seis cajas de ahorro de Castilla y León, que ha financiado el 72% de un presupuesto total de 851.135 euros; el resto ha corrido a cuenta de las arcas parroquiales.
Hoy por hoy tan sólo «quedan por realizarse las pruebas de iluminación» ornamental de la iglesia de San Andrés y de su entorno después de la rehabilitación llevada a cabo allí, lo que constituirá el final definitivo de los trabajos. Será entonces cuando «se fije la fecha de entrega de la obra» a su titular -la parroquia de San Vicente- por parte de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, señalaron fuentes de ésta.
La intervención en el templo se ha centrado en la rehabilitación de las cubiertas y de los muros, en la recuperación de las portadas, de las rejas y de las vidrieras, así como en la restauración de la torre, añadida posteriormente al edificio medieval original. La obra, por tanto, se ha llevado a cabo tanto en el interior como en el exterior de San Andrés. Si bien, la actuación esencial ha tratado de resolver los problemas de impermeabilización que sufría el edificio con el objetivo último de evitar que el agua siguiera filtrándose por sus maltrechas cubiertas. Al mismo tiempo, se ha dado una solución a las dificultades que la iglesia tenía para expulsar el agua que penetraba en su interior, lo que acabó agravando su deterioro y extendiéndolo al conjunto del edificio.
Por fortuna, se ha intervenido a tiempo y la iglesia de San Andrés luce hoy en todo su esplendor. Después de cinco años sin celebrarse allí ni una sola boda, el próximo uno de mayo el templo acogerá de nuevo una ceremonia nupcial, explica el párroco, Fernando Gutiérrez, quien añade que «hay otras tres o cuatro parejas más interesadas en casarse allí a lo largo de este año, con la fecha reservada y todo», lo que constituye un síntoma inequívoco de que la normalidad retorna al templo después de un largo tiempo cerrado. De nuevo, San Andrés abrirá sus puertas.
RECLAMAN LUCES ANTIVÁNDALOS, PERO NO SERÁN INSTALADAS
m. r. / ávila
Uno de los ‘asuntos’ espinosos de la rehabilitación de San Andrés era encontrar una alternativa para retirar la verja que protegía los ábsides sin que esto propiciara que al espacio situado alrededor de los mismos ubicado a un nivel inferior al del suelo se le diera un uso inadecuado por parte de los vándalos que en otros tiempos hicieron de las suyas en ese lugar. Finalmente, la fórmula adoptada es el llamado ‘jardín pétreo’, que rellena esa cavidad de piedras hincadas para dificultar el paso al lugar, aunque no lo impide en «un intento de de que no sea una zona transitable», precisa el párroco, Fernando Gutiérrez, aunque es consciente de que «su eficacia se verá con el tiempo».
Junto a ese singular jardín hay un espacio para cuyo acceso no hay obstáculo alguno, por lo que los vecinos temen que, de nuevo, esa zona pase a ser tomada por los jóvenes que practican el ‘botellón’, tal como sucedió en el pasado en repetidas ocasiones, lo que obligó a instalar una valla para impedir el paso. Ahora, sin obstáculo alguno, habrá que ver «si no vuelven a beber aquí cuando venga el buen tiempo», temen los vecinos. Uno de ellos propone que se instalen en esa zona unos potentes focos para evitar la oscuridad en la que suelen ampararse los chavales para realizar sus fechorías. Y el propio párroco dirigirá un escrito al alcalde para solicitar esa iluminación antivándalos «y evitar echarnos después las manos a la cabeza cuando hagan las primeras pintadas, como ya pasó hace no mucho tiempo», recuerda Fernando Gutiérrez.
El Ayuntamiento de Ávila, sin embargo, no tiene entre sus planes la instalación de ese sistema de potentes focos disuasorios, sino que mantendrá la iluminación actual, según explicaron a este diario fuentes municipales.
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