El Gobierno central y la Junta de Castilla y León defendieron ayer el acuerdo en Renault como el modelo para seguir en la planta de Nissan en Ávila, de manera que se garantice su permanencia y el empleo en esta ciudad, según afirmaron la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández De la Vega, y el presidente del gobierno autonómico, Juan Vicente Herrera.
El presidente se mostró «razonablemente optimista» en lograr un acuerdo similar al de Renault para la planta de Ávila después de los contactos que se han mantenido durante la pasada semana con responsables europeos del grupo Nissan. Herrera explicó que hoy mismo se trabaja en un modelo de éxito, en referencia al plan industrial acordado para Renault entre el Gobierno central, autonómico y empresa.
En esta línea, Herrera abogó por un plan industrial que garantice con concreción la producción en Ávila y que establezca los acuerdos sociales entre la empresa y los trabajadores con el apoyo de las administraciones a las acciones de la competitividad en la factoría.
«Pienso que ese modelo que ya hemos experimentado en Renault pueda ser el que le dé garantías a la planta de Ávila», recalcó el jefe del Ejecutivo autonómico, quien recordó que se trata de una fabricación «muy sensible», el del mercado de los vehículos industriales, que sufre «como muy pocos» el impacto de la crisis económica.
La vicepresidenta manifestó que el Ministerio de Industria trabaja con la Junta y con la empresa con el objetivo de avanzar y buscar un plan industrial que dé estabilidad a la planta abulense de Nissan.
Hay que recordar que precisamente fueron el Gobierno y la Junta las instituciones que al parecer, en esas negociaciones a tres bandas con Nissan, le hicieron recapacitar a la empresa de sus planes iniciales, que pasaban por la opción de despedir a 300 empleados de la planta.