Tres mujeres, en su puesto de trabajo.
Tiene 40 años, pero lleva la mitad de su vida sin poder trabajar debido a una tetraplejia que transformó su vida hasta tal punto de que, en plena juventud, J.A.S. se convirtió en una persona dependiente. Sólo en la provincia de Ávila hay 3.762 ciudadanos como él, en edad de trabajar pero cuyos problemas de dependencia les excluyen del mercado laboral, según revela un reciente estudio elaborado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).
En concreto, el colectivo de inactivos dependientes representa en la provincia de Ávila el 2,61% de la población en edad de trabajar (aquellos ciudadanos que tienen entre 16 y 64 años). La citada investigación pone de manifiesto que «el impacto más directo de la población dependiente en el mercado de trabajo de un territorio viene dado por su paso de activa a inactiva».
En este sentido, otro dato revelador es que en nuestra provincia hay un dependiente por cada 19 ocupados. De hecho, el estudio pone de manifiesto que existe una notable «desigualdad» entre los distintos territorios de la geografía española, ya que «el número de dependientes que sostiene cada persona ocupada varía apreciablemente entre las distintas comunidades autónomas». Así por ejemplo, mientras en Gerona hay 32 ocupados por cada dependiente, 27 en el caso de Barcelona, Orense y Ceuta se sitúan en el otro extremo de la tabla, con apenas seis trabajadores por cada persona en situación de dependencia.
en la mitad de la tabla. Ávila, por tanto, se situaría en una franja intermedia, similar a otras provincias de la región. Así por ejemplo, si en la nuestra cada dependiente es sostenido por 19 ocupados, la misma proporción se da en Valladolid y muy parecida en Burgos (20). Las seis restantes presentan una proporción menor, siendo Zamora la que cuenta con menos personas con problemas de dependencia por cada ocupado, con nueve. De hecho, en el conjunto de Castilla y León catorce ocupados sostienen a un dependiente.
La investigación destaca que «si no existiese la dependencia, el PIB per cápita habría sido mayor en todas las comunidades autónomas, con un aumento en el PIB nacional del 1,4%». De hecho, pone de manifiesto que «el impacto de la dependencia es mayor en las regiones con menos PIB per cápita».
No obstante, el estudio deja bien claro que la dependencia no es la única causa que impide desempeñar un puesto de trabajo, sino que existe otra serie de colectivos excluidos también del mercado laboral, aunque por otras razones. Son los denominados ‘inactivos’, concepto que también incluye a jubilados, prejubilados, amas de casa, estudiantes e incapacitados, entre otros.
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