El ruido de sables rechina en Ferraz desde aquella noche de noviembre, aciaga para los socialistas, en la que los españoles decidieron otorgar la mayoría absoluta al PP. Sin embargo, en las últimas horas, el sonido se escucha más nítido y la tensión aumenta por momentos, porque el Congreso Federal del PSOE, aquel que parecía lejano cuando se anunció, comienza hoy mismo al mediodía.
Muchos socialistas reconocen que el resultado está «muy abierto», mientras que los colaboradores de ambas candidaturas aseguran que la previsión es muy buena para sus respectivos candidatos y atribuyen al recurso a un último cartucho los movimientos del equipo contrario.
De esta manera, Alfredo Pérez Rubalcaba quiso hacer un guiño, precisamente, a los representantes, a las bases socialistas, denunciando el comportamiento de los secretarios provinciales. El aspirante a la Secretaría General aseveró que le parece «fatal» que los dirigentes del partido «digan qué van a votar sus delegados por una mera «estrategia electoral» para conseguir el «efecto ganador». Asimismo, el exministro quiso ganarse el apoyo de las mujeres y subrayó que es posible que, si es elegido, su número dos en la dirección del partido sea una fémina.
Por su parte, Carme Chacón terminó su campaña con una demostración de fuerza al rodearse de 33 delegados y 44 alcaldes en Sevilla, tras otro acto en Huelva.
«Zapatero con faldas». Sin embargo, las acusaciones y frases más duras de la jornada previa a la apertura del Congreso Federal llegaron desde los partidarios de ambos bandas. Por el camino de la ironía se lanzó el histórico socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que no dudó en acusar a Chacón de ser « Zapatero con faldas».
Mientras, el secretario provincial del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, que se situó en el bando del exministro del Interior, denunció la existencia de «presiones ilícitas, ilegales e inmorales» que «vulneran absolutamente la libertad» de los 55 delegados de la provincia. Además, apuntó directamente a la falta de neutralidad del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, en todo este proceso.
Por el contrario, otros dirigentes, como el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, o el líder del Ejecutivo de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, intentaron poner algo de cordura en el debate aludiendo a la «victoria de la democracia» o a la importancia de una «discusión profunda» para renovar el partido.
Así las cosas, la decisión está en manos de los casi 1.000 delegados que ya están en Sevilla.