Un día después de ser secuestrado, ayer se conoció que el pesquero Sakoba, con pabellón de Kenia y cuyo capitán es un portugués nacionalizado español que reside en Vigo, ciudad donde tiene su sede la empresa que comercializa el pescado capturado por el buque, está en poder de los piratas somalíes. Tal maremágnum de nacionalidades e intereses económicos colocan a la nave en una situación muy distinta a la del Alakrana, hasta el punto de que el Gobierno se apresuró a informar de el buque secuestrado no es español «a ningún efecto», ya que ni su bandera ni su armador lo son, de modo que la liberación no compete al Ejecutivo, por lo que su compromiso será mucho más tibio que en el caso del atunero vasco, hasta el punto de que ni siquiera activará la denominada célula de crisis, compuesta por varios ministros. Fuentes diplomáticas puntualizaron que diversos altos cargos reunidos en el Palacio de la Moncloa acordaron no convocar el protocolo habitual para este tipo de casos, porque, a su entender, no es una situación equiparable a la del mencionado Alakrana, que estuvo retenido durante 47 días y que, además de tener bandera española, contaba con 16 ciudadanos patrios entre su tripulación.
No obstante, sí se quiso insistir en que el Ejecutivo está dispuesto a prestar toda la atención consular que sea necesaria para el patrón.
También marcó ciertas distancias la Confederación Española de Pesca (Cepesca), quien se limitó a informar de que el Sakoba no pertenece a su organización.
Fuentes de Cepesca aclararon asimismo que el barco no es un atunero, sino que se dedica a la pesca de especies como el pez espada, el tiburón y el merlín.
El buque anteriormente sí perteneció al censo español, pero ahora es propiedad de la empresa East África Deep Fishing, de Kenia, aunque sus capturas las procesa y vende la empresa viguesa Sakald Pesca, que emitió una nota aclarando que el navío dispone de «todas las autorizaciones pertinentes» para poder exportar sus capturas a la Unión Europea.
Además, la compañía rechazó las insinuaciones divulgadas que señalan vinculaciones del Sakoba con la pesca ilegal. En realidad, puntualizaron, el barco que fue denunciado por Greenpeace en 2006 fue el arrastrero Sakoba I.
En la misma línea se rechazó asimismo su implicación en otro tipo de actividades ilegales como la también insinuada colaboración con la piratería .
Finalmente, Sakald Pesca señaló que el secuestro se produjo cuando el Sakoba se encontraba faenando en aguas de Tanzania y sostuvo que todavía no han podido contactar con el barco.
La tripulación está compuesta por 16 personas. Además del español hay 10 kenianos, dos senegaleses, un polaco, un caboverdiano y un namibio, según reveló Andrew Mwangura, del Programa de Asistencia a Marinos de África Oriental, que sigue muy de cerca los casos de piratería en esta región. «El barco ha estado operando desde 2005 en aguas de Kenia y Tanzania. Lleva mucho tiempo aquí, con bandera keniana y con una licencia de pesca keniana», aclaró.
Según detalló la operación Atalanta, el dispositivo de la UE para combatir la piratería, el buque está ahora fondeado frente a las costas de Kenia y los bucaneros, que siguen a bordo, están utilizando su cubierta como plataforma de lanzamiento de esquifes piratas para atacar a la flota pesquera que faena en aguas del océano Índico. Las agresiones se han recrudecido durante los últimos días debido a la llegada del buen tiempo.