Íker Casillas, portero del Real Madrid, apoyó ayer públicamente a Pellegrini, cuestionado tras la eliminación ante el Olympique de Lyon en la "Champions", y al que quitó toda culpabilidad sobre la situación del conjunto blanco.
«Que esté muy tranquilo, tiene el apoyo de todos sus jugadores. El mío el primero y de los 23 que están conmigo. Él lo sabe y se lo hemos hecho saber todos, los principales culpables somos nosotros».
Destacó que la sensación que reina en el vestuario es la de la «desilusión» tras haber sido apeados en octavos por sexta vez consecutiva. Reconoció que no ha podido dormir bien porque le ha dado vueltas al empate, pero resaltó que el equipo tiene que mirar hacia al futuro, que pasa por ganar la Liga.
«Se pueden decir muchas cosas. Ahora mismo, la sensación del vestuario es de desilusión. Ha sucedido así, no le vamos a dar más vueltas pero sí la importancia que tiene. Nuestra meta principal es recuperar nuestro ánimo, que no va a ser fácil, contra el Valladolid».
«Se pasa mal. Es difícil llegar a casa, meterte en la cama, descansar y olvidarte de todo. El resto de compañeros está igual. Son jugadores que a nivel internacional son grandes. Somos un equipo en formación, teníamos un reto muy importante, y si no consiguen los objetivos es una frustración para todos los que formamos parte de esta familia», añadió.
Asimismo, volvió a pedir «perdón» a la afición porque sabían que habían generado mucho optimismo y, a su juicio, aunque destacó que es probable que los hinchas estén «enfadados», pidió su apoyo para ganar la Liga.
«Hay un equipo hecho y formado. Estoy plenamente convencido de que vamos a dar alegrías. Es cierto que el presidente ha hecho un esfuerzo enorme. Hemos tenido dos pinchazos importantes, ante el Alcorcón y frente al Lyon, pero no podemos bajar los brazos».
«Tras el partido, la gente puede pensar que se ha dado un paso atrás. Ahora es cuando más compañerismo tiene que haber y hay que encajar todo. Llevo 10 años aquí y no es la primera vez que pasa. Hay que hablar a final de temporada, tener seriedad y centrarse en lo colectivo», agregó.
Respeto al rival. Respecto a si algún jugador "merengue" menospreció al Olympique antes de la vuelta, negó esa afirmación. «En ningún momento se menospreció al rival, todo lo contrario. Ya he sucumbido ante ellos bastante veces y sé de su peligro. Teníamos que animar a la afición y no íbamos a decir que íbamos a perder 0-2».
Casillas también quiso dejar claro que si el Real Madrid conquista a la Liga, «como aficionado» estaría tan contento como si el Barça gana la "Champions". «Pero Europa es como una novia. Cuando la tienes, no la echas de menos, cuando no, la quieres».
Por último, al ser cuestionado por cómo se sentiría si el eterno rival levanta el trofeo en el Bernabéu, indicó: «Van a llegar los que se lo merecen. Si el Barcelona llega hasta ella, se lo habrá merecido. No creo que sea un tema morboso», concluyó.
El verdugo. Mientras tanto, el bosnio Miralem Pjanic, verdugo del club blanco, explicó que su equipo salió a jugar muy motivado por la «soberbia» del Real Madrid. «Nos motivaron sus soberbias declaraciones en la prensa antes del choque. Somos un equipo mucho mejor de lo que decían ellos», agregó el balcánico, en relación a los comentarios de algunos jugadores blancos sobre la goleada que iban a meter al equipo francés.
Por otro lado, Caroline Celico, esposa de Kaká, desmintió ayer que no llamó «técnico cobarde» a Pellegrini. El brasileño se enfado con el chileno cuando decidió sustituirle por Raúl, y su esposa reenvió un mensaje en una red social de Diogo Kotscho, director de comunicación del internacional. «Un preparador cobarde siempre cambia a un jugador para intentar desviar el foco a su propia impotencia», rezaba el mensaje.