La presentación de la colección Castilla y León. Premios de las Letras atrajo hasta la ciudad a varios de los escritores galardonados con este reconocimiento y a las familias de otros autores ya fallecidos. En este marco, los literatos se felicitaron de la idea de convertir los Premios de las Letras en una colección al alcance de cualquier castellano y leonés y apostaron por continuar con esta línea de promoción del idioma y de la literatura nacida en la Comunidad, no solo dentro de la región sino también en el exterior.
Elena Santiago. La escritora leonesa afincada en Valladolid puso de manifiesto la importancia de «esta especie de despertar de Castilla y León», en el sentido del apoyo y la búsqueda de «un eco mayor para autores que están demostrando una creatividad continua en obras interesantes». Su aportación es la obra Amor quieto. «Siempre me pareció muy Elena Santiago este título y la historia que contiene», justificó.
González Egido. El salmantino Luciano González Egido justificó la iniciativa de la colección en que «da cohesión a lo que podemos tener todos en común, Castilla, la palabra» y apostó por elaborar una colección «más popular» para llegar a todos los públicos. Además, abogó por fomentar el castellano con el objetivo de «arraigar más nuestra dependencia del castellano y salvar lo que tenemos en común todos los castellanos».
Antonio colinas. Por su parte, el poeta leonés Antonio Colinas consideró que existe un «vigor creativo» en la actualidad entre los escritores de Castilla y León, algo que no se puede «ignorar». Además, destacó la ventaja de los literatos de la región al poseer «el vehículo de nuestra lengua, que facilita mucho las cosas» y reiteró la necesidad de proyectar estas obras hacia afuera.
Jiménez Lozano. El abulense Jiménez Lozano admitió que la creación de esta biblioteca es «una buena idea» desde el punto de vista de sus destinatarios y «pensando en el interés de los colegios y los institutos». Sin embargo, consideró que todos los «experimentos» que se han hecho para potenciar la lengua «han fracasado». «A las lenguas se les puede ayudar poco, pero tampoco necesitan esa ayuda. Simplemente basta con no obstaculizarlas y no estropearlas».
Santonja. El bejarano Gonzalo Santonja subrayó que la colección «era una iniciativa necesaria» y consideró que «evidentemente lo necesario es lo más difícil de hacer por distintas circunstancias». Su participación en la biblioteca se basa en la obra Siete Lugares, porque es la que mejor explica su relación con Castilla y León: «Para mí es un sitio que no es que sea fundamental ni esencial, sino que es mi sitio, y yo creo que eso está en el libro».
Mateo Díez. El leonés Luis Mateo Díez consideró que los Premios Castilla y León de las Letras han dejado «un panorama importante de escritores» y que «reunirlos para que vayan a las bibliotecas es una promoción muy bonita, como idea abierta para seguir suscitando la lectura».
Antonio Pereira. El leonés Antonio Pereira, alabó la «gran iniciativa» de haber creado esta colección porque, según explicó, «generalmente cuando te dan un premio recibes una gran alegría y es un acontecimiento que estalla durante un par de días, pero todo eso se pasa y se olvida y rara vez se publica en debida forma la obra». Sin embargo, ahora vemos una de nuestras obras incardinada en esa colección y abocada a un programa de divulgación que la hace muy efectiva», lo que resta «inutilidad» a los premios.
José Miguel Torrente. Finalmente, el hijo de Gonzalo Torrente Ballester, José Miguel Torrente, valoró la elaboración de esta colección puesto que «cualquier vía de promoción de la obra de los autores es buena». La obra seleccionada del autor gallego, fallecido en Salamanca, Quizá nos lleve el viento al infinito, «no es de las más conocidas ni estudiadas» del autor, pero es «muy querida» para su familia.