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Cultura

«La poesía de San Juan es semilla que renace cada vez que se lee o se canta»

David Casillas - domingo, 14 de diciembre de 2014
Amancio Prada
Amancio Prada, nuevo Juglar de Fontiveros

david.casillas@diariodeavila.es

Amancio Prada, compositor y cantante leonés que ha encontrado en la mejor poesía española una fuente inagotable de belleza, sensibilidad y  sabiduría que ha sabido conjugar perfectamente con una música muy elaborada pero sencilla de aprehender que ha alcanzado grandes cotas de calidad, delicadeza y hondura, recibe este domingo el título de Juglar de Fontiveros en la localidad natal de San Juan de la Cruz, uno de sus poetas de cabecera, un hombre de letras y de espiritualidad que siempre le ha acompañado, antes incluso de que en el año 1977 publicase el disco en el que redescubrió para el presente e inmortalizó en un nuevo lenguaje para el futuro su sublime Cántico Espiritual.
Recibe hoy en la patria chica de San Juan de la Cruz la medalla que le acredita como Juglar de Fontiveros, ¿qué significa para usted ese título?
Para mí significa juglar de San Juan de la Cruz. Un honor.
San Juan de la Cruz le ha acompañado siempre en su carrera desde que musicase su Cántico espiritual en 1977, ¿qué le hizo fijarse en esos poemas con tantos siglos de vida para crear un disco que demostró ser de plena actualidad?
Me enamoré de su Cántico en 1970. Fue un flechazo a primera vista. Vivía entonces en una buhardilla de París, tan estrecha como su cárcel toledana, y en aquella soledad sonora pude oír el rumor humano y el gorjeo de lo divino, su música callada. No he dejado de cantarlo desde entonces. Ya en 1973 estrené una primera versión del Cántico Espiritual en el teatro de la Gaité-Montparnasse,  que retransmitió Radio France. La versión «definitiva» la terminé cuando vivía en Segovia, y su estreno tuvo lugar en la iglesia románica de San Juan de los Caballeros, el 9 de abril, sábado santo de 1977. En junio de ese mismo año grabé el disco.
Además de apostar por unas letras de gran significado y belleza, que es lo que siempre busca un artista, ¿su elección de los poemas de San Juan tuvo también algo de reivindicación de esa obra poética singular?
Yo lo hice por amor, insisto. Cantar el Cántico me parecía lo más natural. Aunque, es verdad, recuerdo que por entonces, en el ambiente de una canción de autor tan cargada políticamente, también la mía, resultaba chocante mi propuesta «espiritual», era casi una provocación. Pero no, yo no pretendía reivindicar nada ni a nadie. ¿Quién soy yo para reivindicar a un santo y poeta máximo? En palabras de san Juan, buscando mis amores, todo se me dio cuando con amor propio no lo busqué.
Está claro que su música ha ayudado mucho al conocimiento popular del místico abulense, ¿ha aportado también mucho San Juan de la Cruz a la obra de Amancio Prada?
Mucho, mucho. Su poesía ha sido para mí una bendición. Después del Cántico, tardé años en cantar sus otros tres grandes poemas: la Llama, la Fuente y la Noche. Y alguno más. Le he dedicado varios discos, creo que cinco. Y es que siempre vuelvo a san Juan. Su poesía es semilla que renace cada vez que se lee o se canta. La música soñada. Y es que una canción no se acaba de cantar nunca. Imposible dar a la caza alcance. Mejor así.
¿Considera que San Juan de la Cruz es no sólo uno de los más grandes poetas de la Historia sino también uno de los que mejor ha cantado al amor?
Eso es evidente. No hay más que leerlo para darse cuenta.
En ese sentido, ¿qué tiene que enseñarnos Juan de Yepes a los habitantes del siglo XXI?
A soltar lastre. A descalzarnos. A vivir descalzos. Entonces, los pies parecen alas. Que no venimos al mundo para triunfar, sino para dar testimonio. Y… donde no hay amor, pon amor y sacarás amor.
A quienes no hayan leído nunca a San Juan, ¿qué les diría para animarles a que entren en ese mundo tan rico e inagotable?
Que se olviden de prejuicios, si los tienen, y que lo lean. Limpiamente. Su lectura basta.
También ha musicado algún poema de Santa Teresa, ¿qué afinidades y qué diferencias encuentra entre esos dos grandes místicos abulenses?
Santa Teresa y San Juan son dos llamas de un mismo fuego, dos llamas de amor vivas. En palabras de la santa, como si dos velas de cera se juntasen tan en extremo que toda la luz fuese una. San Juan me llevó a Santa Teresa. En 1981, el director de cine Pierre Gauge, después de oír el Cántico, me encargó la música de Vivo sin vivir en mí para la película que estaba haciendo, Notes sûr Teresa de Jesús, con motivo del IV centenario de su nacimiento, canción que incluí en el álbum Trovadores, Místicos y Románticos (1990). Recientemente he compuesto siete nuevas canciones de Santa Teresa, dedicadas a mi madre, Teresa Prada, que falleció hace ahora un año. Estoy muy contento, deseando estrenarlas. Encantado. Canto lo que me encanta.
Además de Juglar de Fontiveros, la Diputación Provincial le ha nombrado miembro de la Institución Gran Duque de Alba, ¿cómo recibió esa decisión?
Sorprendido. No sé muy bien lo que significa, la verdad, pero será algo bueno. Además, me liga a la ciudad de Ávila, en la que he cantado y amado mucho. Contra el azul del cielo, torres se dibujaban. Todo lo que viene por San Juan es bueno. Muchas gracias

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